lunes, 14 de marzo de 2016

Práctica 2: Yo como usuario/a


En la pasada clase práctica de la asignatura de Habilidades de comunicación en el Trabajo Social del día 8 de marzo asistimos a una sesión en la que el objetivo principal era realizar un ejercicio de reflexión acerca de alguna situación personal pasada en la que nosotros mismos reconociéramos que teníamos un problema y que intentamos solucionarlo, para contar al resto de los compañeros si queríamos voluntariamente, como nos sentimos en esas diversas situaciones, como nos ayudaron, y si existía algún tipo de ayuda profesional valorar qué nos aporto para poder superar nuestros problemas.

A lo largo de la sesión varios compañeros compartieron sus experiencias al resto de la clase en un ambiente de escucha y respeto.

A continuación vamos a exponer tres historias de los miembros de nuestro grupo:

1era Historia:
En tercero de la E.S.O sufrí un ataque de ansiedad, pero yo no lo sabía ya que era la primera vez que me pasaba. Me sentí muy mal ante esta situación ya que me costaba contarles las cosas a mis padres, pero ellos me ayudaron, actuaron por mi y recibí la ayuda de un profesional, algo que me vino muy bien, encontrándome muy a gusto con su trato cercano pero a la vez profesional y que me ayudo a solucionar este problema.

2a Historia:
Cuando me fastidié el tobillo, me sentí impotente, negando la situación para proteger mí autoestima pero resulto ser una fractura y tuve que acabar acudiendo al médico aunque me costaba aceptar tener que pedir ayuda y no quería ser una carga para nadie.
Cuando mi familia, amigos me ayudaban lo que más me dolía era la pena que mostraban por mí, además de que para mí fue duro perderme clases así como dejar de ir a trabajar, sentía que por un error muchas cosas me estaban saliendo mal. Lo que más me gusto fue la gente que me ayudo y trato como si estuviera como siempre y no los que me mostraron una ayuda tan fraternal ante la situación.

3a Historia:
Tengo asma, una enfermedad que implica falta de aire ante alguna tipo de esfuerzo o en situaciones como una alergia o un enfriado se ve agravada. En esta ocasión llevaba unos días enfriada y notaba la falta de aire pero no le di importancia al ser como siempre, pero en este caso no podía casi ni hablar y ni siquiera fui capaz de hacer caso a mi madre e ir al médico esa tarde, algo que pague caro ya que por la noche ante la necesidad de oxígeno tuvimos que ir corriendo a urgencias donde me desplomé y me desperté ya con los goteros y con una enfermera a mi lado.
Con respecto a la actitud de mi madre cuando le pedí ayuda no me gustó que me reprochara la situación y sus continuos “teníamos que haber ido antes
Esto en mi caso me hizo reflexionar acerca de lo difícil que nos resulta a veces pedir ayuda





Muchas veces nos negamos a pedir ayuda y en ocasiones, aunque nos la ofrezcan, no queremos aceptarla porque sentimos que somos personas autosuficientes  y pensamos que el  tener que recurrir a otras personas nos hace más débiles y vulnerables, pero lo cierto es que es algo natural, todos necesitamos de otros en nuestras vidas. Y es por ello por lo que no debemos sentir vergüenza ni ningún tipo de reparo  en hacerlo.

Y respecto a la persona que da la ayuda, ya que a todos nos va tocar hacerlo, debemos reforzar esta  conducta , haciendo que la otra persona se sienta cómoda y haciéndole entender que ha hecho bien pidiéndonos ayuda.


1 comentario:

  1. Hola,
    bien por el ejercicio y por tener el valor de contar vuestras experiencias. Cuidad la redacción y ortografía de frases como esta: "... y(,) si existía alguna tipo de ayuda profesional(,) valorar que(é) nos aporto(ó) para poder superar nuestros problemas.
    Esta frase tampoco es muy clara: "...varios compañeros voluntariamente contaron algunas de sus experiencias y contaron con la escucha y la participación del resto de los compañeros, ya que era un momento de respeto hacia lo que nos estaban intentando contar,...".
    Aquí faltan tildes: "que me ayudo", "me fastidie", "no me gusto".
    Saludos,
    JD

    ResponderEliminar